

Exposición fotográfica de Alfredo Káram
La distribución de El llanto de las tortugas nació con la misma convicción que dio origen a la película: las historias encuentran su verdadero sentido cuando se transforman en un encuentro vivo entre las personas.
Por ello, diseñamos una estrategia de exhibición de largo aliento que recorrió un camino alternativo a los circuitos tradicionales. La llamamos Ruta Tortuguera, un viaje que puso en el centro a las audiencias y dio prioridad a cinetecas estatales, salas independientes y espacios culturales de todo México.
Nuestro objetivo iba más allá de proyectar la película. Cada función fue concebida como una oportunidad para abrir conversaciones, compartir saberes y fortalecer el vínculo entre el cine, las comunidades y el territorio. A través de una estrategia de mediación, buscamos que cada experiencia dejara una huella que trascendiera la pantalla y continuara en el diálogo de quienes la vivieron.



